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Espontaneidad en la Seducción

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La espontaneidad es una de las características que más valor tienen para los españoles en el acto de la seducción. Cuando intentamos conquistar a alguien,  no sólo valen los juegos de seducción habituales, también es importante lograr un alto grado de atractivo a través de una personalidad espontánea y original.

Pero siempre hay que que tener cuidado, la espontaneidad en la seducción no supone decir malas palabras, hacer lo que se quiera sin importar las consecuencias, etc.

En el diccionario de la RAE se define espontáneo como “voluntario o de propio impulso”.  Un impulso que nace de dentro, de lo más propio, sin ser nada artificial o una máscara puesta. Lo vimos todos con el impulso de Iker Casillas en el Mundial, cuando se lanzó a darle un beso a su guapa novia Sara Carbonero. Esa imagen dio la vuelta al mundo, era el mero reflejo de la espontaneidad seduciendo tanto a su pareja como a todos los espectadores.

La espontaneidad es una característica que cobra mucha importancia en las relaciones humanas. Sin la espontaneidad,  las parejas se aburren y se centran en una rutina que les aleja de los primeros momentos de felicidad entre ambos. Y es que una relación siempre tiene que mantenerse viva, siempre hay que seguir seduciendo al otro, ya sea a través de gestos amorosos cotidianos como a través de actos espontáneos, unos actos que irradien frescura y novedad constantemente.

Las personas espontáneas se atreven a mostrarse, a ser quienes son y a no esconder sus impulsos más íntimos. Algo que hace que la conducta sexual fluya y  no tenga ningún problema es experimentar cosas nuevas día tras día. Pero,  para eso, estas personas olvidan el imperativo de gustar a todo el mundo, de hacer lo que todos hacen, de ajustarse a unas reglas fijas. Para lograr ser espontáneo hay que ser libre. Mostrarnos tal cual somos de manera cortés y sin dañar a nadie.

¿Eres espontáneo/a cuando seduces?

Fotos: Flickr